• Colores
  • El manga: desde oriente con mucho amor… y expresividad

    De la suma del arte gráfico japonés y la historieta que venía de Occidente en el siglo XIX, surgió una disciplina artística única en el mundo: el manga

    Si hay un tipo de dibujo que ha calado fuerte en las últimas décadas, ese es el manga, término que viene a ser equivalente –con todas las diferencias que queramos encontrar– de la voz inglesa cartoon (‘dibujos animados’). A nadie se le pasará por alto que hablamos de un tipo de dibujo ilustrado procedente del continente asiático, pero lejos de quedarnos ahí quisiéramos abundar un poco en esta disciplina artística y esbozar de manera escueta algunas de sus características.

    Dibujos caprichosos

    Para empezar, conviene recordar que “manga” significa “dibujos caprichosos”. Se trata de dibujos procedentes de Japón que conectan muy bien con los gustos de este país y también con los de Occidente, gracias al intercambio cultural.

    Aunque algunos investigadores sitúan sus inicios en el siglo XII, se tiende a pensar que es un producto cultural que tomó cuerpo a principios del siglo XX, y para ubicar su estallido debemos acercarnos a los años 50 del pasado siglo, cuando el animador japonés Osamu Tezuka (1928-1989) dio vida a Astro Boy (El Brazo Poderoso), que recoge las aventuras de un androide y sus compañeros de fatiga. Un manga del que se hicieron 52 capítulos en 1980, favoreciendo así su popularidad masiva fuera de Japón y que fuera llevado al cine en 2009.

    Características del manga

    En Occidente, como es lógico, venimos leyendo historietas y cuentos desde que somos pequeñitos. Pero el manga tiene una serie de características que hacen de él un producto diferente y muy sugestivo.

    La primera característica, que salta a la vista, es que las páginas y las viñetas se leen de derecha a izquierda (lo contrario de a lo que estamos habituados).

    Estamos ante dibujos muy llamativos y pasionales, con personajes unas veces tratados con mucho realismo y otras veces con toques caricaturescos. Destacan los ojos de los personajes, muy grandes, luminosos y expresivos, quizá por influencia de personajes de Disney como Bambi.

    Las transiciones entre viñetas son muy dinámicas, y los personajes suelen ser muy estilizados. Son frecuentes las ediciones de manga en blanco y negro, exceptuando la portada, que es de color.

    Respecto a la temática, es muy amplia, tanto que es fácil encontrar mangas románticos, fantásticos o de ciencia ficción, y casi siempre con mucha acción.

    Mangas más conocidos

    El manga es tan solo el iceberg de un grupo de productos artísticos que dependen de él. Algunos de estos formatos son las series de animación (anime) o de imagen real, las películas, los videojuegos, las novelas gráficas, etc.

    Entre los mangas más conocidos (y más productivos) cabe citar One Piece (1997, Eiichiro Oda), Golgo 13 (1968, Takao Saito), Dragon Ball (1984-1995, Akira Toriyama) y Naruto (1999-2014), escrito e ilustrado por Masashi Kishimoto y adaptado al anime por Hayato Date. Otro de los grandes mangas es Black Jack (1973-1983), una historia nacida de la imaginación de Osamu Tezuka que narra las aventuras de un médico con altas capacidades y un pasado oscuro. Baste señalar que Black Jack ha vendido más de 176 millones de copias para que podamos asimilar el alcance comercial de esta industria.

    Cómo se dibuja el manga

    El manga es un producto cultural que exige una alta especialización. Por este motivo, los mejores mangas cuentan con una buena planificación previa (a veces se inspiran en libros de viaje o de Historia) y suelen ser trabajados por un grupo de creadores, no por una sola persona.

    Se comienza realizando el shita-gaki (esbozo) sobre un papel B4 (257 x 364 mm). Aquí entra en juego un nutrido set de utensilios de escritura y dibujo sin los cuales el manga no sería posible: los critériums, que son portaminas con una punta fina que no pierde su afilado; lápices de diversa dureza (H, H2, HB, B, B2…); plumas (se utiliza la G para líneas gruesas y la redonda, llamada maru, para las más finas) y portaplumas que sean ergonómicas para no cansar a la mano; los recuadros y reglas (para líneas rectas y para las curvas); el shusei para hacer correcciones; un líquido corrector llamado howaito para corregir o dar brillos al pelo, etc. También se usan rotuladores: de punta fina (para los rostros), gruesos (para superficies planas), rotulador pincel (para un trazado elegante que simule a un auténtico pincel). Los rapidógrafos se emplean para dibujar trazados muy precisos, por ejemplo, el contorno de las viñetas. Los pinceles se encargan de hacer un entintado integral o retocar aquí y allá.

    Respecto a las tintas, predomina la tinta china, por lo general de color negro, que es soluble al agua, lo cual conlleva un secado largo. También tenemos la tinta de dibujo, que se seca más rápido y puede difuminarse con goma. La tinta industrial es impermeable, se estropea menos y se conserva durante más tiempo. Algunos artistas usan la tinta IC Comic Super Black, muy negra y que, una vez aplicada sobre el papel, presenta un aspecto mate.

    En un ejercicio de estilo, para contrastar con el color negro se buscan retoques y efectos en blanco, que se consiguen con el blanco opaco, que viene en frasco y facilita el efecto de pegote, o el corrector blanco, que es un pincelito o bolígrafo con el que se aplican, por ejemplo, los reflejos de los ojos. La tinta blanca es soluble en agua y se aplica con un pincel fino.

    Algunos dibujantes usan un guante especial para no manchar el papel sobre el que trabajan, y prefieren trabajar en formatos de página superiores a los que luego llegan al lector en la edición impresa.

    En el proceso, hay que ir creando las viñetas con sus correspondientes bocadillos, y tener en cuenta los ángulos cinematográficos. No transmiten lo mismo un plano recto que otro cenital, o que un primer plano, etc.

    Cuando está entintado los dibujos y las viñetas, hay que borrar los restos de lápiz que usamos para hacer el boceto.

    Posteriormente, se echa mano del ordenador, donde se pueden eliminar los restos de lápiz, meter los negros, añadir tramas con diversos patrones para crear sombras proyectadas y estampados en prendas y fondos, y las líneas de velocidad. A continuación, se introducen los textos con letras de cómics especiales. Y a falta de los últimos retoques creativos, ya quedaría preparado para su impresión.

    El manga es un artículo que nunca pasará de moda. Son millones los seguidores de estas historietas capaces de concentrar toda nuestra atención y hacernos pasar un rato estupendo, bien como lectores o incluso como creadores si nos animamos a dar el paso aprovechando que los materiales son fáciles de conseguir y hay mucha información sobre cómo dibujar mangas.

    Archivo: del Sector

    About the Author:

    RSSComments (0)

    Trackback URL

    Comentarios cerrados.

    Servicios