• Colores
  • Démonos un respiro

    CUANDO ME SIENTO A ESCRIBIR ESTE EDITORIAL las ciudades funcionan a media máquina, el calor es agobiante, el aire se carga de nuevas vibraciones. Confinados en nuestros hogares, algunos en su residencia de verano, otros de viaje en algún lugar recóndito del país o quizás del mundo… Todos tenemos en mente la necesidad de darnos un respiro –después de meses de arduo trabajo, celeridades y prisas sin mesura–, de reflexionar, de cuidarnos… El tiempo libre se multiplica y uno, al fin, ya está de vacaciones. El momento de diversión y de recargar energía para lo que se viene.

    Ahora que la nueva edición de LA PAPELERÍA está a punto de entrar en imprenta, pienso que no hay verano sin bañador. No hay verano si no exponemos el cuerpo al solano que nos aturde de forma indiscriminada, si no lo vivimos, si no nos movemos bajo su atenta mirada. No hay verano si no dejamos que entre lo nuevo (un lugar, una canción, un deseo, un proyecto, el gusto por la aventura…). No hay verano sin buenas lecturas que refresquen nuestro espíritu. Por suerte, en esta nueva edición de LA PAPELERÍA hay mucho verano.