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  • Nuevas oportunidades

    De gozos y tiempos de zozobra sabemos mucho en este país, diría yo. Tiene napias la cosa. La incertidumbre se ha adueñado de nosotros: no hay lugar ni espacio en el que podamos librarnos de la presencia cargante de las sombras que nos están invadiendo y de sus variados e insoportables sonidos avisadores de que ‘alguien’, un ente maligno, quiere establecer contacto con un portador. El guisote que nos han servido está excesivamente pasado de cocción. Y ya se sabe que si lo crudo y lo soso solución tienen, lo seco y lo salado es de más difícil apaño, si acaso lo tiene. La maldición del bicho sigue siendo el dueño de nuestros desvelos, unas alteraciones del sueño que, por otra parte, se manifiestan como daños colaterales de efectos devastadores.

    Esta introducción viene a cuento por la atípica situación coyuntural en la que estamos inmersos. 2020 está llamado a marcar un antes y un después en nuestras vidas. A algunos les dejará más huella que a otros, pero no creo, sinceramente, que este año deje indiferente a nadie.

    Resiliencia, adaptación, empatía, paciencia, confianza… son términos que vamos a oír hasta la saciedad en las próximas semanas. Todas estas palabras tienen un denominador común: están asociadas al cambio. Aunque ahora resulte difícil, mantengamos la claridad mental necesaria con aptitud y actitud, tengamos expectativas, tratemos de convertir sueños en realidad, nuevos planes y proyectos, nuevas sendas e ilusiones. Así y todo, pensaréis algunos, no parece fácil, ante la incertidumbre reinante, vislumbrar luces en el horizonte. Sí, de acuerdo, tenéis razón, pero es en este punto cuando debemos diseñar futuros de sol y brillo. Poder es querer. Más aún si nos decimos esta frase no solo como muletilla fácil, sino también como aseveración auténtica e interiorizada. Lo primero, queridos amigos, es el convencimiento, las creencias en las posibilidades de uno mismo y, por tanto, en las de todos los demás. Añadamos al panorama actual ingredientes como ideas y ganas para afrontar con fuerza la era pos-Covid-19. Dediquemos cierto tiempo a identificar nuevas oportunidades que podamos llevar a buen puerto en un futuro más o menos cercano. Seguro que las hay. Y ya se sabe que donde hay vida hay esperanza.

    ¡Mucho ánimo!