• Colores
  • Paso al optimismo

    Es cierto, amigos, hemos pasado momentos estrechos. Sin embargo, a esta situación le hemos plantado cara demostrando nuestra capacidad de supervivencia. Nuestro sector es trabajador, eficiente y emprendedor. Ahora toca dejar de lado el pesimismo y apostar por un mayor entusiasmo e ilusión.

    Hay opiniones para todos los gustos. Ahora bien, cuando en lugar de opiniones son noticias que se divulgan como consecuencia de hechos positivos se deben tomar como un indicador, por lo que deben ser consideradas. ¿No creen ustedes que es hora de dejar ya a un lado el pesimismo y apostar por un mayor entusiasmo e ilusión?

    Cada día vivido es una batalla ganada. Después de los malos momentos que hemos pasado, después de ese túnel en el que no veíamos ni un pequeño haz de luz, después de no poder siquiera visitar a nuestros familiares y amigos, después de confinamientos y restricciones perimetrales y de la imposibilidad de diseñar nuestras campañas tal como nos gustaría, nuestro sector se encuentra pletórico de ánimo. No queremos lanzar las campanas al vuelo, pero todo hace indicar que la vacunación masiva va a devolvernos la ansiada normalidad, la de verdad, aquella en la que podíamos dedicarnos en cuerpo y alma, sin trabas, a lo que nos gusta: trabajar por nuestro sector.

    El vaticinio del Ministerio de Sanidad de que este verano va a ser mejor que el anterior (en todos los aspectos) es una gran noticia. Hacer planes de futuro no es ahora una frivolidad, sino incluso una necesidad. Es hora de recuperar la templanza que nos ha robado el dichoso coronavirus. Vendrán las vacunas masivas, vendrá la inmunidad y –estamos convencidos de ello– diremos adiós al virus y hola al regreso a la normalidad. Estamos en el buen camino y se verán en breve los brotes verdes.

    Y si algo hemos demostrado en estos últimos quince meses es que afán de superación no nos falta, ni inventiva, ni tampoco unidad, hasta el punto de que nuestro sector se ha reinventado a marchas forzadas para poder sortear, en la medida de nuestras posibilidades, esta crisis global.

    El secreto del éxito se basa en tres verbos: trabajar, trabajar y trabajar. Con estos valores estamos convencidos de que la recuperación está a la vuelta de la esquina. Ahora lo urgente es esperar, puesto que se vislumbran luces próximas.

    Pero no todo va a ser mirar hacia atrás ni hacia un futuro lejano. Es hora de mirar al presente y celebrar, por ejemplo, que el icónico lápiz Noris, de STAEDTLER, cuyo diseño en líneas amarillas y negras no pasa desapercibido para nadie, acaba de cumplir su 120 aniversario. Se dice pronto: casi un siglo y cuarto de vida.

    Tampoco se queda atrás el bolígrafo BIC® Cristal, una estrella que nunca se desvanece en el sector de la papelería, y que ahora celebra su 70 aniversario. El que es seguramente el bolígrafo más vendido del mundo sigue cumpliendo su misión: ser un utensilio de escritura económico, seguro, funcional y de larga duración.

    Añadamos, además, que las empresas han puesto todo su empeño en llevar a buen término la campaña escolar, y que ya están inmersas en ella con todo su potencial, con la esperanza –por no decir certeza– de que van a obtener unos resultados muy satisfactorios que, en parte, nos recompensen por la paralización empresarial del último año.

    ¿Qué más podríamos citar para demostrar que vamos por el buen camino, con las máquinas funcionando a tope, y con el ánimo bien alto? Hay que citar las ferias, por supuesto, que ya se están preparando, ahora con la pretensión de que se puedan celebrar de manera presencial –todo indica que así será– y de que habrá una gran participación de público y de empresas.

    El reencuentro después de tanto tiempo sin celebrar fiestas empresariales promete ser curativo, no solo por los lazos comerciales que en ella se establecen siempre, sino también humanos, que son igual de importantes. Las ferias han sido siempre uno de los motores de nuestro sector, y verlas arrancar de nuevo será el mejor indicador de que todo regresa a la normalidad.

    El sector de la papelería, siempre tan trabajador, eficiente y emprendedor, ha dado cuentas durante muchos años de su capacidad de supervivencia. Es hora de celebrar que seguimos en pie, y con la misma ilusión de siempre. Es hora de dar paso al optimismo.